El vaginismo en todas partes (parte 3)
Un intento. Una mano no se apart贸. Los tendones, como el acero, los dientes de dolor, apret贸, apret贸.
El enfoque, la puerta cerrada, el p谩nico, la fuga se quejaba.
Ni una sola vez, pero una y otra y otra vez.
驴Cu谩ndo comienza a saber que sin embargo era suave, sin embargo los pacientes, que no era bueno, que nunca ser铆a nada bueno?
No le gustaba recordar su cara en esos d铆as, pero, a la verdad, la ceja confundido, la mirada tierna interrogatorio, la amplitud de la misma, condenado por su brutalidad, rechaz贸 en su proximidad.
El entusiasmo, el amor terrible, con la que hab铆a hecho las paces con 茅l, su abstinencia, lo toma de un millar de peque帽as comodidades, pasteles y golosinas. Ella se convirti贸 en su esclavo. Temblando con cada palabra. Hab铆a aceptado su amor.
Ella lo hab铆a amado por ella.
脡l la hab铆a amado.
As铆 que lo le铆 - y estuvo de acuerdo que yo ten铆a raz贸n y que no era mi imaginaci贸n.
Me conmovi贸 mucho porque Byatt describe de manera tan dram谩tica y conmovedora asociados al dolor y da帽os psicol贸gicos.
Pero todo lo que pod铆a seguir pensando que la noche y fue al d铆a siguiente: Podr铆amos haber ayudado! Realmente, realmente podr铆a tener.
Alas y 隆Ay, no hay mucho que no hay mercado para “arreglar” los personajes de ficci贸n. Y entonces los pobres AS Byatt habr铆a tenido que volver a escribir el libro entero.

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